Fortaleza

Multi-prestacionalidad

Rapidez de ejecución y economía

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El hormigón es el principal material de construcción y se utiliza de forma generalizada tanto en edificación como en obra civil, con o sin función estructural: estructuras de hormigón armado y pretensado, presas, pavimentos de hormigón, muros y pantallas, material de relleno de zanjas en entornos urbanos, fachadas arquitectónicas de edificios, etc.

Los grandes progresos en el estudio científico del comportamiento del hormigón armado y pretensado y los avances tecnológicos han posibilitado la construcción de rascacielos más altos, puentes de mayor luz, amplias cubiertas e inmensas presas. Su empleo será insustituible en edificios públicos que deban albergar multitudes: estadios, teatros, cines, etc. Muchas naciones y ciudades competirán por erigir la edificación de mayor dimensión, o más bella, como símbolo de su progreso que, en la mayor parte de los casos, estará construida en hormigón armado o pretensado.

Históricamente, el hormigón se ha adaptado a las necesidades de la sociedad. En sus orígenes, a comienzos del siglo pasado, las cualidades del hormigón más valoradas fueron su moldeabilidad y su resistencia, tal y como se puede comprobar en la primera instrucción del hormigón estructural del año 1939. La tecnología del hormigón avanzó y permitió al material adaptarse a los nuevos tiempos y, así, se puede comprobar que durante los años 60 el hormigón avanzó en seguridad; durante los años 70 mejoró su control de calidad; en la década de los 80 evolucionó enormemente la técnica del pretensado, permitiendo salvar vanos de luces muy elevadas; en los 90 se mejoró su durabilidad; y en el nuevo siglo se ha apostado firmemente por la sostenibilidad. Siempre con una vocación clara de servicio a una sociedad cada vez más exigente.

Esta evolución se ha conseguido gracias a una apuesta firme por la investigación que ha permitido desarrollar hormigones de altas prestaciones. Continuamente se está avanzando en los hormigones reforzados con fibras, incorporadas en el momento del amasado, dando isotropía y mejorando las cualidades a flexión, tracción, impacto, fisuración, etc. La tecnología actual permiten obtener hormigones de alta resistencia, de hasta 200 MPa (a comienzos del siglo XX se utilizaban hormigones de 10 MPa). La incorporación de monómeros genera hormigones casi inatacables por los agentes químicos o resistentes a los ciclos hielo-deshielo, aportando múltiples mejoras en diversas propiedades del hormigón.

En un entorno con recursos limitados, con restricciones importantes a la inversión en general y a la inversión en I+D+i en particular, es imprescindible reorientar estas actividades hacia las nuevas necesidades tanto técnicas como sociales. La Plataforma Tecnológica Española del Hormigón tiene como objetivo liderar este cambio, superando las limitaciones actuales del producto y redireccionando las actividades de investigación hacia el mercado actual para superar los nuevos retos.